martes, 23 de abril de 2013


Diálogo telefónico con promotora de tarjeta de crédito:

Atiendo el teléfono (casi contenta por usar el aparatito que está cayendo en desuso rápidamente)
Yo: “¿Hola?”
PTC: “Quisiera hablar con la Sra. Adriana Díaz.”
Yo:  “Sí. Soy yo.”
PTC: “Buen día, Adriana. Mi nombre es Estela (La entonación viene con subtítulos: ‘esto es una promoción’) “La estoy llamando del banco XX, para ofrecerle la tarjeta XX ‘gol’ (Hasta que me di cuenta que era ‘Gold’ pensé que el banco pertenecía a un club de ‘fúbol’) “que tiene muchísimas ventajas _”
Como toma aire antes de seguir, aprovecho para interrumpir:
Yo: “Te agradezco, pero no necesito otra tarjeta en este momento.” (Ya atendí, ahora a cortar de la manera más educada posible)
PTC: “Ah! Bueno, le explico.” (¿Qué parte de NO me interesa no entendés?) “En Buenos Aires tiene descuentos en tales negocios (menciona 3). En Rosario también tiene facilidades con nuestra tarjeta en tales y tales negocios (nombra 5).”
Yo: “Ya te digo, te agradezco, pero por el momento…” Me interrumpe y siiiiiiiiiigue enumerando todos los beneficios – solo uno en la ciudad donde vivo – y agrega: “Ud., Adriana, ha sido elegida y su tarjeta ya la tiene adjudicada por su buenas referencias bancarias _” Acá interrumpo yo:
Yo: “Perdoname, ¿pero cómo tienen mis ‘referencias bancarias’?”
PTC: Se queda cortada un momento pero reacciona con: “Quiere decir que nuestro banco sabe que Ud. siempre paga en tiempo y forma los cargos de su tarjeta de crédito” (y arranca de nuevo) “por eso ha sido seleccionada para_”
Yo: “Se lo que significa ‘referencia bancaria’, pero me contestaste. ¿Cómo obtienen Uds. esa información?
PTC: (Casi dejando de lado la entonación y tono robot) “No lo sé, Adriana, pero mire que la tarjeta no tiene costo si Ud. no la usa.” (¡Hay que darle un premio por persistencia!)
Yo: “Mirá. Dejemos de lado que el banco para el cual trabajás ha conseguido información que es personal y confidencial.  ¿Por qué crees que tengo ‘buenas referencias bancarias’?
PTC: “(Sin inmutarse) Eso quiere decir_ (¡Ya sé qué quiere decir!)
Yo: (Con la paciencia con la que explico la inversión de sujeto y verbo en inglés) “No nos estamos entendiendo Estela. Lo que te pregunto es si sabés cómo hago para, como vos decís, ‘pagar en tiempo y forma’ los cargos de mi tarjeta.”
PTC: “Eh… Nó, por supuesto que nó.” (Ya está perdiendo el tono paciente y persuasivo) “Pero lo que le estamos ofreciendo_”
Yo: “Lo que me están ofreciendo no me interesa.  Y te cuento que puedo ser tan buena clienta, entre otras cosas, porque no gasto más de lo que puedo pagar y ayuda mucho NO tener más de una tarjeta de crédito, ¿sabés?”
PTC: “Bueno. Le puedo dar unos días para que lo piense” (Ya sé que te tenés que ganar la vida de esta manera, ¡pero los de este lado del teléfono tenemos un límite de paciencia!)
Yo: (Ya rebalsando)“De verdad espero que NO llamen de nuevo. Te informo que esta conversación fue grabada y queda claro que NO quiero la tarjeta. Buenos días.”

 Corto evitando romper el auricular – después de todo, el aparato no tiene la culpa. En fin, ¡que le vas a hacer!  Uno quiere ser educada, ¡pero hay gente que no te deja!

viernes, 19 de abril de 2013


Diálogo con Mi Otro Yo al día siguiente del 18A

Yo: (Recorriendo las noticias de ayer, 18 de abril, online) “Uhm… ayer estuvo movidito. Debate por la ley de democratización de la justicia, ecos del escándalo por lavado de dinero, la protesta por lo anterior y más.”
MOY: “Decilo con todas las letras. Ayer fue un quilombo.”
Yo: “Bué. ¡Apareciste! Y siempre utilizando ese  vocabulario tan ‘fino’.”
MOY: “¡Y dale con mi vocabulario! ¿No es más importante lo que tengo para decir que cómo lo diga?” (¡Te metiste en mi terreno!)
Yo: “Error. Si no sabés expresarte los demás no van a entender ‘lo que tenés para decir’.”
MOY: “Y si sabés expresarte sos gorila.”
Yo: “¿Eh?¿Qué nueva idiotez estás elucubrando?
MOY: “Y, ¿no viste? La gente que salió a la calle ayer era bastante ‘articulada’ para hablar. Y son todos gorilas.”
Yo: “¿En la opinión de quién?”
MOY: “De algunos medios de comunicación”
Yo: ¿No me digás que entraste en la trampa de confrontación que se viene gestando: ricos contra pobres, ‘pueblo’ contra ‘gorilas’, ‘patriotas contra antipatrias’, etc. etc. Justo vos que decís que no te gustan los rótulos.”
MOY: “Claro que nó. Pero ayer me pareció estar dentro de una película.”
Yo: “¿De terror?”
MOY: “Varios géneros juntos en realidad: catástrofe, experimental, satírico, surrealista, tragicómico, en fin…”
Yo: “Te noto confundida.”
MOY: “No me digás que vos nó. Si la cabeza te está trabajando a mil por hora.” (¡Siempre me olvido que la muy HDP está al corriente de mis procesos mentales!)
Yo: “Uhm…”
MOY: “Por ejemplo, escuchás el debate de los senadores y lo que dicen oficialistas y opositores tiene sentido, y sin embargo parecen estar hablando de dos realidades distintas.”
Yo: “Uhm…”
MOY: “Escuchás a los que fueron a la marcha y hablan de una realidad que no existe para muchos de la clase política.”
Yo: “Uhm…”
MOY: “No estás ayudando. Si la única verdad es la realidad como dijo Aristóteles_”
Yo: “Pará. Pará. Me parece que le erraste. Ese fue Perón.”
MOY: “No. Lo ‘googlié’. El que acuñó la frase fue Aristóteles. El que la hizo famosa fue Perón.” (¡Esta vive ‘googleando’! Pero esta vez, se anotó un poroto). “Y no me interrumpas” (¡Nó, claro, ese es TU rol!) ¿Quiere decir entonces que hay distintas verdades? Porque si hay distintas realidades…”
Yo: “Mirá. Voy a tratar de explicar cortito un concepto que es complejo: la realidad es una sola pero vos procesás la realidad a través de tu cabeza – las ideas y/o creencias que tenés y que se desarrollaron desde la niñez con las experiencias que viviste. Es decir, tu cabeza es como un par de anteojos a través de los cuales interpretás la realidad _”
MOY: “¡Uy! ¿Y vos la ves con un solo ojo?” (Pero qué HDP!!!)
Yo: “Si no te interesa la explicación, ¡desaparecé!”
MOY: “No. No. Está buena… media complicada no más. Entonces … ¡Es un quilombo! Esto quiere decir que_
Yo: (Dándome el gusto de interrumpirla de nuevo) “Sí, puede haber tantas realidades como cerebros dando vuelta.”
MOY: (Procesando… procesando…) “Es interesante. Pero eso implica que todos hablamos desde la honradez. Decimos lo que decimos porque así vemos la cosa, ¿no?”
Yo: (Procesando… procesando…)
MOY: “Ahora entiendo lo del psicólogo y filósofo yanqui ese, Willimas James: “No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.”

¡Me mató! Y como sigo procesando y no contesto, desaparece – y juro que puedo verle una sonrisita dañina mientras lo hace.

sábado, 13 de abril de 2013


Diálogo con Mi Otro Yo en el día internacional del beso.

Miro el FB y veo que alguien dice que es el día internacional del beso. Cierro mi mente para borrar las palabras, pero solo alcanzo a eliminar alguna que otra letra, y MOY reconstruye la oración en un instante.

MOY: “¡Ah, mirá! El día internacional del… ¿BESO? ¡No me jodan! ‘¡Esto sí que se lleva el premio de la boludez!”
Yo: “¡Vuelta la burra al trigo!”
MOY: “¡Antigua! Esa expresión no la usa nadie ya. Sos un dinosaurio.”
Me sonrío mentalmente, pensando que la conversación se va a desviar a otro tema. Me olvido que, por supuesto, MOY está muy atento.
MOY: “No me digás que un día internacional para el beso no es una boludez.”
Yo: “Parece tonto, sí, pero si lo pensás un poco, el beso tiene su historia. Es una costumbre que se da únicamente entre los hombres.”
MOY: “ ¿¡Eh!?
Yo: “ ‘Hombre’ como ‘humano’, pedazo de pesada.”
MOY: “Bueno, si es por eso, la humanidad debería tener el día mundial del odio, la irresponsabilidad, la gula, la ambición, el engaño, la traición, etc. etc.” (¡Qué HDP!)
Ya empiezo a cansarme, pero no voy a abandonar tan fácilmente.
Yo: “¿Vos sabías que el beso en sus comienzos sólo lo usaban las madres con sus hijos? Después se volvió un gesto de cariño entre adultos, según dicen por el siglo VI.”
MOY: “Lo dicho, la humanidad es idiota. ¿Todos esos siglos les llevó empezar a besarse entre adultos? ¡Me estás jodiendo!”
Yo: “No. Y también alguna vez fue censurado en la calle – o sea, las personas podían besarse pero dentro de su casa solamente.”
MOY: “¿Y eso cuándo fue?¿Cuando vos eras chiquita?
Yo: (Negándome a reaccionar) “O a mí me parece o estas nerviosa  porque no tenés nada inteligente para decir?”
MOY: “Lo que no es inteligente es poner un día internacional de esto.  El pobre Jonathan Swift dijo: ‘ Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso’. Yo quiero saber quién fue el tarado que inventó el día internacional del beso.”
Yo: “Googlealo y dejame de hinchar.”
Hay unos segundos de silencio, pero vuelve a la carga.
MOY: “Ya está. No sé quién, pero ya sé por qué.”
Yo: “¿Y? ¿Por qué?
MOY: “Googlealo.” (¡Es una HDP con todas las letras y no sólo las iniciales!) “Pero te aviso que hay un día para una boludez más grande que esta: el día internacional del beso robado.”
Yo: “¡Me estás jodiendo!”
MOY: “No. Y ahora te dejo porque me tengo que ir a preparar para dialogar con vos ese día.”

¡De más está decir que no pienso tener esa conversación!

miércoles, 10 de abril de 2013


Diálogo con conductor maleducado

Llego hasta la esquina (caminado). Veo que viene un auto más o menos por la mitad de la cuadra y empiezo a cruzar la calle. El auto (que en vez de desacelerar, acelera) frena con un chirrido escandaloso de cubierta que ya no tiene dibujo.

CM: “¡Vieja de M…! ¡Cruzá no más que te van a llevar puesta en cualquier momento!”
Lentamente y respirando profundo me doy vuelta, pero no me muevo de dónde estoy, que es exactamente a 5 cm del capó del auto.
Yo: “¿Perdón? ¿Dijiste algo? ¿No te andan los frenos? ¿O tenés Parkinson y apretaste el acelerador por error?”
CM: “¡Dale, salí de ahí!”
Yo: “Y además sos más ciego que yo o no tenés espejo en tu casa. Porque seguro que sos más viejo que yo también.” (Pone cara de querer arrancar y pasarme por arriba)
CM. “¡Pero dale! ¡Correte!”
A todo esto, ya hay varios curiosos que se empiezan a juntar.
Yo: (Manteniendo tono de voz calmo) “No salgo nada. ¿No te enseñaron cuando te dieron el carnet que el peatón tiene derecho de paso? ¿Y en tu casa no te enseñaron a no ser maleducado?”
El CM comete el error de bajarse del auto, por lo que los curiosos empiezan a acercarse cual patota del far west para linchamiento. Viendo esto, baja el tono un poco y modera sus movimientos para que no parezcan amenazantes.
CM: “¡Pero mirá si te choco! La verdad es que no te vi hasta que te tenía en frente” (¡Ah! Ya cambiaste el ‘vieja de M….’ por el tuteo, ¿eh?)
Yo: “La verdad, eso no me interesa. Dame tu nombre, porque la patente ya la memoricé.”
CM: “¿Qué?¿Me vas a denunciar porque te insulté?”
Yo: “No. Te voy a denunciar por pelotudo y maleducado.” (Y acá tengo que levantar la voz porque ‘la barra brava’ irrumpe en risas).
CM: (Evidentemente aguantando las ganas de cazarme del cogote) “Disculpá. No sabés el día que tengo. Pero no vamos a hacer tanto escándalo por esto, ¿no?”
Yo: “Yo no hago escándalo. Ese sos vos. Y si no me querés dar tu nombre, no hay problemas, tengo la patente. Además te aviso que las letras de tu patente te describen perfectamente en inglés. ‘ASS’ quiere decir pelotudo, boludo, estúpido, y muchos otros sinónimos.” (Ahora ya las carcajadas de mis ‘guardaespaldas’ ahogan hasta el ruido del tránsito.
CM: “Me estás cargando.”
Yo: “No. Es así. Y ahora sí te dejo seguir.”
CM: “¿Me vas a meter la denuncia?” (¡Yo te ‘metería’ una patada en el traste!)
No le contesto y sigo mi camino escuchando cosas como: ‘¡Denúncielo!’ ‘¡Maleducado!’ ‘¡Atorrante!’ etc. etc. 
Sigo, pensando en que voy a tener que estar atenta a este auto cuando ande a pata, pero también en que si el CM ya tenía un mal día, yo se lo empeoré bastante.
Reconfortante, realmente.

jueves, 4 de abril de 2013


Diálogo con Mi Otro Yo a días de comenzar las clases.

Yo: “Bueno, hoy último examen y el lunes… ¡se larga el año académico 2013!”
MOY: “Ese entusiasmo, ¿es fingido o real?”
Yo: “No pienso prestarte atención. Tengo montones de cosas que hacer.”
MOY: “Hum… espero que el ‘año académico’ no me aburra.”
Yo: “Si te aburrís, ¡jodete! Yo la paso de diez. Me aburro si no estoy en el aula.”
MOY: “Hum… ¿Y qué vas a hacer cuando te jubiles?”
Yo: (Cayendo en la trampa) “¡Qué sé yo! Buscarme un hobby, descansar, salir a caminar,… tengo una lista larga como esperanza de pobre.”
MOY: (Haciéndose la psicóloga) “Interesante elección de comparación. La esperanza de pobre nunca se acaba, ¿no?, por lo que se deduce que el pobre vive esperanzado; lo que quiere decir que nunca alcanza lo que quiere.” (¡Pero qué HDP!)
Yo: “Basta. Es sólo una expresión. Y dejame trabajar que estoy re-atrasada.”
MOY: “Y, si perdés el tiempo en FB, jugando esos jueguitos boludos…”
Yo: “¡Y dale con ‘la palabrita’! Y juego porque si nó me aburro. Esperá que empiecen las clases y no voy a tener tiempo de nada. Vos, por supuesto seguirás al cuete como timbre de tumba.” (¡Tomá! Analizá esa comparación ahora)
MOY: (Negándose a pisar el palito) “Al contrario. Durante las clases es cuando te planteas esas preguntas casi esotéricas.” (Y sigue, imitándome) “ ‘¿Cómo movilizo este grupo?’, ‘¿Se me habrá ido la mano con la cantidad de tarea que les dí?’, ‘Pero mirá que Fulanito/a tiene un potencial increíble, pero no arranca. ¿Cómo lo/a engancho?’, ‘Este texto es un bofe, ¿no habrá algo mejor en internet?’ Bla bla bla. Me aburre que todos los años hagas comentarios o preguntas parecidas.”
Yo: “Eso es porque, a pesar de tener grupos distintos todos los años, los planteos que uno se hace son similares pedazo de animal.”
MOY: “¡Ay, ya empezó la agresividad pre-año académico!¿Por qué te ponés nerviosa si vas a hacer algo que hace más de 30 años que hacés?”
Yo: “¡Vos me ponés nerviosa! Y para que sepas – no sé dónde estuviste estos últimos 30 y pico de años – cada año es distinto. Es como actuar la misma obra una y otra vez – el texto puede ser el mismo, pero muchas cosas cambian en cada función: el público, vos mismo, tus compañeros actores, etc.”
MOY: “¡Ah, bué! ¿Y cuando te jubilás te dan el Oscar?
Yo: (Me debato entre un improperio y algo de más altura. Me decido por lo segundo) “Ya que te gustan las citas, acá tenés una de Séneca: ‘La recompensa de una buena acción es haberla hecho’.  Hacé una buena acción y desaparecé”.
¡Y por una vez en la vida me hace caso!

lunes, 1 de abril de 2013


Diálogo con Mi Otro Yo en el día mundial de la educación.

Veo una entrada en FB y trato de evitar siquiera pensar la frase ‘Día Mundial de la Educación’, pero es tarde – MOY ya la vio.

MOY: “Interesante. Ahora es un ‘día mundial’, no ‘internacional’. ¿Cuál será la diferencia?” (Y por supuesto muerdo el anzuelo)
Yo: “La verdad, no sé. Supongo que ‘mundial’ significa ‘en todo el mundo’. ‘Internacional’ me da la sensación de referirse a naciones. ¡Y no digás que es lo mismo! ”
MOY: (Sonando herido ante semejante suposición de mi parte). “Ni se me ocurrió, la verdad. Y tampoco pienso decir que es otro día – mundial o internacional – ¡de boludeces!”
Yo: “Bueno, menos mal. ¡Por lo menos la educación se salva de tu característico sustantivo descalificante!
MOY: “Aunque tenés que admitir que esto de tener días mundiales o internacionales de … eh… cualquier cosa - muestra que todas esas cosas o no existen o no andan bien.”
Yo: “Ahora sí que sobrepasaste los límites de la incoherencia. ¿Te podés explicar?
MOY: “Bueno, si la educación, la felicidad, la integración, etc. etc.  fuesen parte de la vida diaria de todo el mundo, ¿para qué celebrar un día especial?” (Bueno, no es que haya adquirido coherencia de repente, pero entiendo lo que quiere decir)
Yo: “A ver, lo que querés decir es que no sería necesario llamar la atención sobre estas cosas con días especiales de celebración si fueran parte de la vida diaria.”
MOY: “¿¡Me estás dando la razón!?
Yo: “No sabía que estábamos discutiendo. Y además me llama la atención que no hayas dicho nada sobre la educación propiamente dicha.”
MOY: “Tengo varias citas. Pero no te van a gustar.” Y sin darme tiempo a replicar, agrega: “ ‘La educación es algo admirable, pero nada que valga la pena saberse puede ser enseñado’, citando a Oscar Wilde.”
Yo: “¿Otra vez googleando citas para hacerme enojar? Y encima sabés que amo a Oscar Wilde. Pero lo estás malinterpretando.”
MOY: “¡Sí, claro! Negociemos significados ahora.”
Yo: “No negociamos nada. Pero vos sos muy literal. Y si es por citas, a ver si tu cerebrito puede hallar conexiones entre tu cita y esta de Piaget: ‘El objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron’. (No oigo su voz y creo que se ha batido en retirada pero…)
MOY: “No entiendo. ¿Cómo lográs eso?”
Yo: “Ah! He ahí el quid de la cuestión. Te doy una ayudita: la palabra clave es ‘enseñar’ en tu cita.”

Silencio. Bienvenido silencio!

martes, 26 de marzo de 2013


Diálogo con empleada de Rapipago (rapi?)

Yo: “Hola. Vengo a pagar esto” (paso la correspondiente boleta a la empleada)
ER: (Sorprendiéndome, porque tiene una cara de limón agrio que mata) “Buen día. Está lindo hoy, ¿no?” (Mira hacia afuera por la puerta de vidrio)
Yo: “Si. Está fresco. Ya estamos en otoño.” (¿Por qué agrego?! Con ‘sí’ hubiese sido suficiente!)
ER: (Sin siquiera mirar la boleta que tiene en la mano) “Eso discutíamos hoy con una amiga mía. ¿Empezó el 21 o el 22? (¿O yo estoy mamada o estamos hablando de las estaciones?)
Yo: “Creo que el 21.” (Hago una pausa para no sonar brusca) “Es una factura electrónica” (agrego esta última información que a buen entendedor debería significar: ‘vengo a pagar, no a charlar’)
ER: “Eh? Ah! Sí. Cobramos esto.” (Pero sigue sin pasar el papel por el aparatito que lee el código de barras) “Qué cosa, ¿no? ¿Vio que en el hemisferio norte están en primavera?”
Yo: (Resignándome a que la transacción no va a ser ‘rapi’) “Si. Tienen las estaciones opuestas a las nuestras” (Abro la billetera y empiezo a sacar la plata como para cerrar la charla)
ER: “Pero vi que en algunos lugares ya están teniendo nieve. ¿Nieve en otoño?” (Es claro que esto último espera respuesta de mi parte)
Yo: “Y, sí, depende del lugar. Cuanto más al norte, más frío, calculo.” (No es cuestión que crea que sé más, o no me voy en toda la mañana!)
ER: “Me encantaría ir a un lugar así. De visita, claro. No para vivir. Debe ser feo tener frío todo el día! Aunque uno se acostumbra al clima, ¿no? (Esta pobre mujer está charlando con Su Otro Yo a través de mí!)
Yo: “Sí” (Lacónica y mirando detrás de mí para ver si no hay nadie esperando. No. Nadie! )
ER: “Justo ayer fue el dia internacional del clima. Lo escuché en la radio.”
(Noooooooooooo!!! Espero que MI Otro Yo no se exprese a través de mi voz o va a decir algo como: ‘otro día internacional de boludeces’!)
Yo: “Ah! ¿Sí?” (Ya desesperada) “Eh… ¿Cuánto es?” (Ya tengo la plata justa en la mano, pero ya no sé cómo hacer para pagar!)
ER: (Me dice el monto y finalmente pasa el lector por el código de barras!) “Uy! No lee esto.” (Y amaga a pasarme la boleta)
Yo: “Pero tiene los números abajo.”
ER: (Mira el papel) “Ah, sí. Pero son re-chiquitos. Yo no los veo.” (Ah! No! Si los veo yo, que tengo un solo ojo! ) “Va a tener que imprimir de nuevo y agrande la imagen.”
Yo: “¿Y si te leo los números?”
ER: “Bueno, pero si se equivoca es su problema.” (¿Dónde se fue la amabilidad y la charla sobre el clima?) Ni le contesto y empiezo a leer los números. Me hace repetir varias veces y siento que me empieza a subir la mostaza  (expresión algo antigua que quiere decir que, en términos de clima, estoy en el trópico!)
Yo: “Gracias” (Cuando la boleta ‘vuela’ hacia mí nuevamente junto con el papelito que certifica el pago) Y como no me contesta la muy maleducada, parto con: “Y el otoño empezó el 20 de marzo a las 21:07”
Cuando cierro la puerta de vidrio, todavía tiene la boca abierta. Pero seguro que no será para responder a mi ‘gracias’!